Prospección sin criterioAgenda llena y CRM lleno de basura

He visto muchas veces la misma escena


Mucha actividad.

Muchas llamadas.

Muchas reuniones.

Muchos contactos metidos en el CRM.

Y muy poco negocio.

 

El problema no suele ser la falta de esfuerzo.

El problema suele ser otro

Se está prospectando sin criterio

 

Durante demasiado tiempo se ha dado por buena una idea que hace daño: pensar que cualquier cliente potencial merece tiempo.

Y no.

No todo contacto merece seguimiento.

No toda cuenta merece insistencia.

No toda empresa merece entrar en nuestra lista de prioridades.

Cuando eso no se entiende, pasa lo de siempre. La agenda se llena, el CRM se llena, el equipo se cansa y los resultados no llegan como deberían.


Más contactos no significa mejor prospección

Aquí hay una confusión muy común.

Se confunde movimiento con avance.

Como prospectar cuesta, muchas veces se compensa con cantidad.

Se contacta a más empresas, se abren más conversaciones y se mete más información en el CRM para sentir que el trabajo avanza. Pero una agenda llena no siempre significa una prospección sana.

Muchas veces significa justo lo contrario.

Significa que estamos dedicando tiempo a empresas que no encajan, que nos van a regatear precios, que nos van a marear, y en definitiva, que no nos van a dejar retorno.

Y eso acaba contaminándolo todo.


El comercial pierde foco.

La dirección pierde visión de conjunto.

El CRM deja de ser una herramienta útil y se convierte en un almacén de nombres.

Mucho dato. Muy poco criterio.

Prospectar bien empieza por priorizar

Para mí, aquí está una de las claves de cualquier sistema comercial que quiera funcionar de verdad.

Hay que priorizar

Pero priorizar no es solo ordenar mejor una lista. Es decidir a quién vamos a dedicar tiempo y a quién no.

Y eso se puede hacer de muchas maneras.

Por rentabilidad esperada, por facilidad real de entrada, por capacidad de crecimiento, por complejidad de gestión, por margen, por coste comercial, por riesgo, por desgaste operativo.

Cada empresa tendrá sus criterios.

Lo importante es tenerlos.

Porque cuando no los tienes, todos los clientes potenciales parecen iguales. Y no lo son.

Algunos merecen mucha atención.

Otros merecen muy poca.

Y otros, directamente, merecen quedar fuera.

Cualificar está bien, descualificar es igual de importante

Aquí es donde muchos equipos fallan.

Tienen más o menos claro cómo cualificar una oportunidad. Lo que no suelen tener tan claro es cómo descualificarla.

Y sin eso, mal asunto. Estamos metiendo basura en el sistema.

Porque no basta con detectar a quién podríamos vender. También hay que detectar a quién no nos interesa vender.

Esto, que parece obvio, muchas veces no se hace.

Se sigue empujando una cuenta porque “nunca se sabe”.

Se mantiene viva una oportunidad que no encaja.

Se dedica tiempo a clientes que van a exigir mucho, dejar poco margen, alargar decisiones o generar más problemas que negocio.

Y así nos va.

Descualificar no es perder ventas.

Es proteger el tiempo, el margen y la energía mental.

Es apartar lo que no compensa para poder concentrarse en lo que sí.

Un CRM útil no está más lleno, está mejor pensado

A mí un CRM lleno no me dice nada.

Me interesa mucho más un CRM limpio, con criterio y con prioridades claras.

Un CRM útil no es el que acumula más contactos.

Es el que ayuda a decidir dónde poner el esfuerzo comercial.

 

Porque al final de eso va todo esto.

No de perseguir cualquier posibilidad.

No de intentar que nadie se quede fuera.

No de llenar la agenda por llenar la agenda.

Va de elegir mejor.

Y un equipo comercial empieza a vender mejor el día que entiende que no cualquier cliente potencial merece tiempo.

Ni seguimiento.

Ni atención.

Ni esfuerzo.

Y eso es algo de lo que te hablo en mi audio con las 5 claves de venta que mejor están funcionando ahora mismo en B2B.

Ese audio te lo regalo en cuanto te apuntas a mi lista de correo.

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